…nació de los polvos lejanos,
Creció a Dios muy cercano,
Aprendió de sus primos hermanos,
Con cálido amor a traves de los años.
Siempre soñó desde pequeño, a todos servirle,
Pues desde muy temprana edad, contaba con mucha energía.
Así que día tras día, nunca se cansó de a Dios pedirle,
Que le diera una oportunidad de iluminar con su vida.
Dios con su sabiduría, sí muy claro sabía,
De su cálido corazón que tan rápido crecía.
Siempre determinado a hacer lo que tanto quería,
E incansable que siempre fue, nunca dormía.
Pensando en ninguna otra cosa que lo que muy bien ya hacía,
Siguió pidiéndole a Dios -día tras día,
En tener una misión en la que algún día emprendería,
Y prometió de darle su amor, a aquellos que tuvieran vida.
Propuso crear un horizonte en donde todavía no existía,
Sin ningún miedo de ir a un lugar que aún no conocía,
Y ofrecerlo -sin falta- a los necesitados de energía,
Para iluminar el paso a aquellos en su vida.
Entonces Dios le asignó un lugar, en el cual lo puso solito en aquella era,
Y le confió una responsabilidad que hasta el momento, en el Universo no había.
Solito en su esquina, calentaba sin cesar, esperando por que la primera vida apareciera.
Y por tan Solito en tanta distancia, su nombre entonces fue “El Sol”, porque pequeño ya no era.
~ Gustavo R. Olmedo ~

|
|
|
|
|
|
|









